![]() De: Atari & Tengen (en conjunto soltaron cosas como Xybots o Vindicators) Veraneo computerizado Si a finales de los años ochenta queríamos enchufar nuestro ordenador personal en pleno verano, de manera que nos refrescara aunque fuera un poquito, e incluso pudiéramos tomar el sol y coger algo de color mientras jugábamos a algo, qué mejor que abrir el reproductor de casete, ponernos las gafas de sol, el bañador, inflar nuestro neumático preferido y lanzarnos a tumba abierta por los rápidos de Toobin’.
Estamos ante una conversión de una recreativa de Atari de 1988. Dicha conversión fue programada por Tengen y publicada por Domark, un juego que salió para todas las plataformas de ocho bits, incluyendo Spectrum, CPC, Commodore 64 y MSX, además de NES e incluso GameBoy Color, mientras que la representación de conversiones 16 bits la enarbolaron PC MS-DOS, Atari St y Amiga.
El cariz del juego es absolutamente arcade, aunque el manejo no era todo lo directo que uno podría pensar: tengan en cuenta que vamos montados en un enorme donut de caucho, el cual debemos dirigir en una dirección concreta, y posteriormente impulsarnos en dicha dirección, teniendo en cuenta siempre la potencia que le imprimimos al impulso. No suena fácil: en la práctica tampoco lo era.
El caso es que Biff y Jet, los desvergonzados personajes a los cuales encarnamos, deben cruzar unos rápidos plagados de peligrosos obstáculos. Qué emoción tendría en caso contrario, ¿verdad? Piedras y rocas, ramas puntiagudas con muy mala leche, pelotas que podían rompernos las nuestras o un pescador que lanza anzuelos especialmente dañinos para nuestro donut. El juego ofrecía un scroll vertical descendente, y premiaba negativamente a aquellos jugadores que se quedaran rezagados con un bonito y hambriento cocodrilo que haría las delicias del capitán Garfio.
Oigan, que nuestros coleguitas se lo pasaban bien a pesar de todo. Hartos de beber cervezas durante el curso universitario, se dedicaron a recopilar un buen puñado de latas vacías que ahora les van a servir de improvisado arsenal. Con un poco de puntería podremos hacernos hueco y despejar el camino de obstáculos y enemigos indeseados.
Por supuesto, y como habréis visto en las imágenes, el juego permitía la participación de dos jugadores simultáneos, los cuales, gracias al audaz diseño de los niveles, podían quedarse aislados a menudo, separados por las rocas situadas estratégicamente. Era totalmente lícito el empujar al compañero para que él fuera delante y se comiera las dichosas ramitas en punta que uno se preguntaba cómo demonios flotaban de esa manera. Divertido y refrescante, este juego nos recuerda que estamos con agosto encima echándonos todo el sol del mundo… ¡piscinita y playa ya!
por Pedja
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